jueves, 24 de octubre de 2013

Aprende a vivir sin química...


Las casas están cada vez más limpias. Algunos especialistas consideran que incluso demasiado. Porque limpiarla en exceso, sobre todo con productos químicos, es una de las posibles causas del aumento de enfermedades como alergias y asma.
El uso excesivo de productos abrasivos, como lejía, detergentes o desinfectantes, también supone un riesgo directo para la salud cuando inhalamos las sustancias que desprenden o nuestra piel entra en contacto con ellos. Por eso, si lo que queremos es una casa saludable, debemos reducir su presencia en nuestros hogares. En el mercado podemos encontrar productos de limpieza sin sustancias dañinas para la salud y el medio ambiente. Sus componentes son de origen vegetal o mineral, contienen perfumes naturales y, además, son biodegradables. Se encuentran bajo marcas como Ecover, Biochem, Carrefour-Eco-Planet... Para asegurarnos que son realmente ecológicos, debemos comprobar que tengan la etiqueta ecológica de la UE.
Otra alternativa más económica es limpiar la casa combinando productos naturales como vinagre, limón o bicarbonato que, en muchos casos, tienen propiedades desinfectantes.

Las sustancias más peligrosas

Irritaciones en los ojos y en la piel, dermatitis, problemas respiratorios... Algunos productos desinfectantes y de limpieza que tenemos en casa pueden ser peligrosos, por lo que es importante guardarlos fuera del alcance de los niños. Entre los más comunes, el amoníaco puede quemar en contacto con la piel, mientras que la lejía y el salfumán pueden irritar las vías respiratorias.

Los productos naturales más eficaces

Vinagre blanco para desinfectar superficies, limpiar cristales, eliminar manchas de cal y suavizar la ropa.
El bicarbonato disuelve la suciedad y es antigrasa, a la vez que elimina los malos olores y los restos de jabón.
Jabón puro para la limpieza general. Si lo mezclas con agua caliente y bicarbonato obtienes un producto multiusos.
Zumo de limón es un ácido suave ideal para blanquear y quitar las manchas de la ropa blanca.
Aceite de oliva para limpiar la madera sin barnizar. Mézclalo con zumo de limón y, además, la nutrirás.
Aceites esenciales de lavanda, árbol de té o limón. Desinfectan, eliminan el moho y las bacterias y perfuman.

Limpia el aire y respira mejor 

Ventila. La contaminación del aire en casa puede ser de 2 a 100 veces mayor que la exterior debido a las sustancias químicas. Para limpiar el aire, aumenta la circulación cruzada.
Refresca. Abre las ventanas por la mañana y por la noche (los momentos del día con las temperaturas más bajas).
Oxigena. No utilices ambientadores artificiales y pon plantas de interior. Una planta limpia hasta 9 m2 de aire y mantiene la humedad.

Materiales para una decoración más saludable

Pinturas ecológicas. Se componen de materias primas de origen vegetal o mineral que no contienen los nocivos compuestos orgánicos volátiles (COV). Son transpirables, fungicidas y hasta insecticidas.
Madera sostenible. Con certificado de bosques gestionados de forma sostenible (FSC y PEFC). Si usan colas y barnices, que cumplan con la normativa de emisiones, como los suelos de Quick-Step.
Algodón eco. Biodegradable y renovable, para que sea biológico debe estar libre de pesticidas y fertilizantes. Y para ser ecológico, libre de sustancias tóxicas en su tintado. En la imagen, la colección Liberty de Camengo.

Una casa libre de polvo

Retirar el polvo no solo te libera de la presencia de ácaros. En realidad, el polvo es una acumulación de minúsculas partículas sintéticas nocivas para la salud. La forma más natural de limpiarlo es utilizar paños de microfibras. No es necesario que añadas ningún otro producto, tienen mucho poder de absorción y no liberan pelusas.


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